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lunes, 11 de febrero de 2013

Shakira también portea

En su primera salida, Milan, el bebé más famoso del panorama "rosa", ha ido al Camp Nou a ver jugar a su papá, Gerard Piqué.

Y su famosa mamá, Shakira, ha decidido portearlo para la ocasión (foto obtenida de su facebook).



Desafortunadamente, a Shakira no le han aconsejado muy bien sobre qué portabebés utilizar, y ha elegido una mochila convencional, muy inapropiada tanto por la posición para el bebé como para ella, que además se ha colocado demasiado baja.

Como podemos ver en la foto, el pobre bebé lleva las piernas colgando, y la espalda estirada, y al estar tan abajo no se favorece en absoluto el contacto visual con su mamá, quien además lleva los tirantes demasiado cerca del cuello y sufrirá de las cervicales en cuanto lo lleve colgado un ratito.

Esperemos que alguien de su entorno le explique pronto la diferencia entre una mochila colgona y un portabebés ergonómico: .

Vosotros podréis aprender todo ésto y más en los próximos talleres.
Recordad que son gratuitos. ¡Os espero!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La importancia de la fase en brazos

noviembre 17, 2009 por elblogdesina

Todo llevó cinco expediciones, con grandes intervalos de tiempo entre ellas para reflexionar. Durante esos dos años y medio que pasé en la Jungla de Sudamérica junto a indios de la Edad de Piedra, pude darme perfecta cuenta de que nuestra naturaleza humana no tiene mucho que ver con lo que nos han hecho creer.

Los bebés de la tribu Yequana, lejos de necesitar un clima de paz y tranquilidad para dormir, eran capaces de echar una cabezadita tranquilamente en el momento preciso en que se encontraban cansados, o cuando los hombres, mujeres o niños que los cargaban bailaban, corrían, caminaban, gritaban o remaban en sus canoas.

Los chiquillos se pasaban todo el día jugando juntos sin que se montara ninguna trifulca. Ni siquiera discutían y obedecían a sus mayores al instante mostrando una voluntad plena.

Aparentemente, la idea de castigar a un niño nunca se le habría ocurrido a este pueblo. Tampoco su conducta mostraba nada que pudiera verdaderamente ser catalogado como permisividad. Ni un solo niño habría soñado con incomodar, interrumpir o que un adulto tuviera que esperar por ellos. A los cuatro años, los niños ya contribuían más con la fuerza del trabajo dentro de su propia familia de lo que sus cuidados suponían a los otros.

Cuando los bebés estaban en brazos, rara vez lloraban; nunca gritaban y, lo que es más fascinante, no agitaban las manos ni pataleaban ni movían la cabeza; tampoco arqueaban la espalda ni retorcían los pies o las manos, tal y como vemos con frecuencia en nuestros niños. Se mantenían tranquilamente sentados sobre los hombros o bien se quedaban traspuestos sobre la cadera de alguien, lo cual desconfirma el mito de que los bebés tienen que ir flexionados para “hacer ejercicio”.

Tampoco echaban buches, a no ser que estuvieran realmente enfermos, y no tenían cólicos.

Cuando durante los primeros meses les atraía algo, se arrastraban por el suelo, andaban a gatas y luego caminaban sin esperar a que alguien viniera a por ellos, sino que ellos mismos iban hacia sus madres o cuidadores buscando la confianza necesaria antes de retomar sus actividades exploratorias. Sin lo que conocemos como supervisión, incluso los más pequeños rara vez resultaban heridos de alguna manera.

¿Acaso su “naturaleza humana” es diferente a la nuestra? Hay quien puede imaginar que así es. Ahora bien, existe una especie humana. Entonces, ¿Podemos aprender NOSOTROS del ejemplo Yequana?


Nuestras expectativas innatas

Vamos a intentar entender en su totalidad el poder formativo de lo que yo denomino “fase en brazos”, que empieza con el nacimiento y concluye con el comienzo voluntario del gateo, que es cuando el bebé puede marcharse y volver desde y hacia las rodillas de la persona encargada de su cuidado. Esto consiste, simplemente, en que el bebé disfrute de 24 horas al día de contacto físico con un adulto o con otro niño.

En principio, todo consistía en una mera observación de esta experiencia de estar en brazos, y pude comprobar que tenía un efecto impresionante sobre la salud de los bebés y que no suponía ningún “problema” [estar todo el tiempo en brazos].

Presentaban un tono muscular suave y sus cuerpos se adaptaban convenientemente a cualquier tipo de posición que requiriera la propia dinámica del cuerpo que lo iba cargando… Incluso hubo quien colgaba a los bebés a su espalda mientras los agarraba por las muñecas. Como contraposición a esto que les cuento, tenemos la INCOMODIDAD de los bebés a los que se les tumba sobre un “cómodo” moisés o cochecito mientras le pasan la manita suavemente por encima mientras se retuercen y lloran por ese cuerpo vivo que es, por derecho natural, el lugar adecuado para estar.

¿Por qué esta incompetencia en nuestra sociedad? Desde la infancia se nos enseña a no creer en nuestro conocimiento instintivo. Se nos dice que los padres y los profesores lo saben todo mejor y, entonces, cuando nuestros sentimientos no coinciden con sus ideas, es que estamos equivocados. Viviendo condicionados para descreer o desconfiar completamente de nuestros sentimientos, nos dejamos convencer fácilmente para no respetar a ese bebé cuyo llanto nos dice claramente “¡cógeme!”, “¡déjame dormir contigo!”, “¡no me abandones!”.

Estos sentimientos, que constituyen claramente nuestra respuesta natural, son regidos entonces por una ley superior en rango que se encuentra a la par de la moda y dictada por los “expertos” en el cuidado del bebé. Esta pérdida de fe en nuestra experiencia innata nos deja en manos de este u otro libro, como consecuencia de cada sucesivo esfuerzo errado de sobrepasar a la naturaleza.

Ahora es fundamental preguntarse quiénes son los verdaderos expertos, contando con que el segundo gran experto en el cuidado del bebé se encuentra dentro de nosotros. Esto es tan cierto como que reside igualmente dentro de cada especie superviviente que, por definición, ya sabe cómo cuidar de su prole.

El mayor experto de todos es, por supuesto, el bebé… programado durante millones de años de evolución para señalar, por medio de la voz y la acción, cuándo la atención que le proporcionan es incorrecta. La evolución es un proceso de refinamiento que ha construido nuestro comportamiento innato con una precisión exquisita. Esa señal que emite el bebé, la comprensión de esa señal por parte de su gente, el poderoso impulso que los lleva a obedecerla… todo ello es parte integral de las características de nuestra especie.

El presuntuoso intelecto se ha demostrado a sí mismo que se encuentra equipado para descubrir los requisitos auténticos de los bebés humanos. A menudo surge la siguiente cuestión: ¿Debería coger al bebé cuando llora, o primero lo dejo llorar un poco? ¿O debería dejarlo llorar y llorar para no mimarlo y que se convierta en un tirano? -palabrita del Dr. Spock.

No habría ningún bebé que estuviera de acuerdo con NINGUNA de esta serie de imposiciones. De modo inequívoco y unánimemente, nos hacen saber que ¡NO SE LES DEBE DEJAR SOLOS NUNCA!. Dado que esta opción no ha sido fomentada en la civilización occidental contemporánea, la relación existente entre el progenitor y el niño ha permanecido firmemente en conflicto.

El juego ha consistido en cómo hacer que el bebé se quede dormido solito en la cuna, sin tener en cuenta si el bebé llora o no. A pesar de que algunos libros de Tine Thevenin como “La Cama de la Familia” se han adentrado en parte por la vía para abrir el tema de los niños que duermen con sus padres, la base fundamental no se ha tocado con claridad: ACTUAR CONTRA NUESTRA NATURALEZA COMO ESPECIE ES PERDER EL BIENESTAR.

Una vez hayamos entendido y aceptado el principio de respetar nuestras expectativas innatas, seremos capaces de descubrir con precisión cuáles son estas expectativas que surgen… En otras palabras: lo que la evolución se ha encargado de adaptar para nuestra experiencia.

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El papel formativo de la “fase en brazos”

¿Cómo llegué a concebir la “fase en brazos” como elemento tan crucial para el desarrollo personal? Primeramente, viendo a este pueblo tan feliz y relajado que habita las selvas de América del Sur arrastrando con sus bebés por todos lados. Nunca los soltaban. Poco a poco fui dando con la conexión existente entre este simple hecho y la calidad de vida de la que disfrutaban por completo. Con mis observaciones, un poco más adelante llegué a algunas conclusiones acerca del “cómo” y “por qué” de este constante contacto y sus repercusiones esenciales para la etapa inmediatamente posterior al nacimiento relacionado con el desarrollo humano.

-Primera función: Parece que la persona que lleva al bebé – que normalmente es la madre durante los primeros meses y luego algún/a niño/a de entre 8 y 12 años- está construyendo un propósito fundacional que va a resultar útil en posteriores experiencias. El bebé participa de manera pasiva en las actividades de la persona que lo carga: correr, caminar, reír, hablar, cantar, trabajar y jugar. El tipo de actividad, el ritmo al que se produce, las inflexiones de la lengua utilizada, la variedad de señales observadas, los cambios de luz del día y la noche, los cambios de temperatura, la humedad, la sequedad, los sonidos de su familia, la vida tribal… Todos estos elementos constituyen la base de su participación de modo activo en su entorno, hecho éste que va a comenzar a los seis u ocho meses, cuando comienza a arrastrarse, luego a gatear y más tarde a caminar.

Sucede que, cuando, por otra parte, un bebé se ha pasado la mayor parte de este tiempo echado en la cuna con la mirada apuntando a la pared de enfrente o mirando al interior del cochecito en el que lo llevan o dirigiendo la mirada constantemente hacia el cielo… se habrá perdido, entonces, la mayor parte de esta esencial experiencia.

Dado que existe esta necesidad del niño por disfrutar de este tipo de experiencia prematura, se requiere que aloje en su ser esta visión panorámica de la vida en la que va a entrar. También es importante que los cuidadores no se limiten simplemente a sentarse y echar un ojo, ni que se pongan a preguntarse qué necesitará el niño, sino más bien tener una vida activa ellos mismos. De manera ocasional, uno no puede resistirse a darle un fuerte achuchón repleto de besitos pero, ahora bien, cuando se programa al bebé para que esté observando tu agitada vida, se siente confuso y frustrado cuando inviertes tu tiempo en observarlo a él. Un bebé que se encuentra en el meollo del aprendizaje de lo que es la vida tal y como las vives tú se siente confuso; es como si lo que quisieras fuera que el bebé finalmente fuera quien dirigiera tu propia vida.

-Segunda función: la segunda función esencial que cumple la “fase en brazos” parece haberse escapado del raciocinio de todos (incluida yo hasta mediados de los años 60). Consiste en proporcionar a los bebés un medio que les facilite descargar el exceso de energía que tienen en sus cuerpos hasta el momento en que puedan hacerlo por ellos mismos. Durante los meses previos al momento en el que los bebés son capaces de levantarse por sí mismos, acumulan energía de la absorción de los alimentos y el sol. En consecuencia, el bebé requiere un contacto constante con el campo energético de una persona activa que pueda igualmente descargar el exceso de su energía. Así se puede explicar la razón por la que los bebés de los Yequana vivían en ese estado de relajación, no mostraban síntomas de agarrotamiento, no pataleaban ni arqueaban o flexionaban sus músculos para liberar esa incomodidad que supone tal acumulación de energía.

Si queremos facilitar una experiencia “en brazos” óptima, debemos ser capaces de descargar de manera eficiente nuestro propio campo energético. Se puede calmar rápidamente a un bebé irritado si corremos con él o saltamos, bailamos, o bien realizando cualquier cosa que reduzca nuestros propios niveles energéticos a un nivel que resulte cómodo para nuestra actividad. Cuando de repente un padre o una madre tienen que salir a comprar algo no van a tener que volver a decir nunca más “¡Venga, coge tú al bebé que voy a bajar a comprar!”, sino que igual que baja corriendo, se lleva al bebé aprovechando la situación y le da una vuelta por ahí. ¡Cuanta más acción, mejor, para que la fluya la energía!

Tanto los bebés como los adultos sufren tensiones cuando se impide la circulación de la energía por los músculos. Un bebé que parece estar lleno de energía por descargar sólo está buscando acción. A veces incita a quien le cuida con pequeñas llamadas de atención, a la vez que intenta descargar su incomodidad arqueándose, flexionando su cuerpo, etc. Darle una vueltita por la habitación o ponerlo en brazos de alguien que haya estando haciendo ejercicio poco antes… Con ello, el campo energético de un bebé se va a beneficiar de esos momentos que comparte con un adulto que está en proceso de descarga.

Los bebés no son cositas frágiles que manejemos con guantes de terciopelo. De hecho, cuando un bebé recibe este tipo de tratamiento “frágil” en esta etapa formativa, puede llegar a convencerse de que es frágil, con lo que puede llegar fácilmente a perder la confianza en su propio cuerpo. Entonces, ¿qué es lo que conseguimos? De manera Inconsciente vamos a perjudicar a nuestra descendencia.

Como padres, ustedes son capaces de adquirir el conocimiento suficiente como para comprender la “fase en brazos” con la circulación y fluidez de la energía. Van a descubrir muchas maneras de ayudar a sus bebés a mantener un tono muscular suave característico de nuestro ancestral bienestar. Al mismo tiempo, vamos a transmitirles la calma y la comodidad que necesita un bebé para sentirse en casa como en su propia piel, a la vez que se sienta bien recibido en el mundo en que vivimos.


Jean Liedloff

Extraído de la obra El concepto del continuum

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Mei-tais otoño-invierno 2011

Una pequeña muestra de esta temporada, sobre la que iré añadiendo nuevos modelos conforme los vaya confeccionando.
¿Te gustan?

lunes, 12 de septiembre de 2011

Bandoleras otoño-invierno 2011

Aquí tenéis una pequeña muestra de las bandoleras de la nueva colección, en las que recopilamos estampados "habituales", e incorporamos algunos nuevos.
Si encuentras la que te gusta, pregunta por su disponibilidad, ya que como sabes voy variando los modelos y colores.


lunes, 20 de junio de 2011

“¿Cómo llegué a ser mamá canguro?”, por Noelia


septiembre 9, 2009 por elblogdesina

Aún no estaba embarazada (pero ya quería estarlo) cuando ví un fular por primera vez. Fue en Vinçon, en Barcelona. Un folleto explicaba que en los países que llevan así a los bebés no existe el cólico del lactante.

Me pareció muy tierna la idea, aparte de lo de los cólicos. Así que cuando ya estaba muuuuy embarazada, conseguí que mi yaya me regalara mi primer fular, uno elástico (a ella le parecía algo muy raro, como a casi todo el mundo). Aún no tenía ni idea de lo importante que iba a ser para mí aquella decisión.

La primera vez que salimos de casa, Olivia iba dentro del fular, tumbadita. Pero luego no fue tan fácil.

-Teníamos el carro de moda. Y estábamos convencidos de que se tenía que acostumbrar a ir en él, como todos los bebés. Como si fuera necesario; ¡por su bien! Y salíamos de casa con todos los complementos: el carro, el fular, ¡la babybjorn!… y nunca duraba en el carro más de 20 minutos. Bueno, al menos nos servía para llevar todo lo demás.


-El verano tampoco ayudó mucho, Olivia nació en abril. El calor llegó pronto y con el fular nos asábamos, así que lo aparcamos durante un par de meses. Mis brazos se pusieron duros como piedras. Porque ella, claro, seguía prefiriendo estar en brazos.

-¡Ah!, además solíamos llevarla mucho de cara afuera, como te indican en la mayoría de instrucciones de portabebés. Y, claro, desde nuestro punto de vista adulto, parecía que así iba mucho mejor, que no se iba a aburrir. ¡Cuando me enteré de lo malo que era me sentí tan mal! (el típico sentimiento maternal de culpa, pero ¿qué culpa tenía yo, si no lo sabía?).

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padres23 ©2009 Mamá de Lola mamadelola.com

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-Sobre todo al principio, me costaba elegir ropa adecuada. Eso de la lactancia y el porteo todo junto ya te cambia bastante la vida. Si encima quieres ponerte la misma ropa de antes, aunque no se abra, suba o baje con facilidad… ¡estás perdida!

Vamos, que nuestros comienzos fueron bastante torpes. Afortunadamente, Olivia se empeñó en no querer el carro y yo tampoco puse mucha resistencia. Y, más o menos a los 4 meses, llegaron a nuestras manos “Bésame Mucho” y “El concepto del continuum”. Los dos primeros libros que nos abrieron las puertas a otro tipo de crianza. Y los foros de internet… benditos foros. Ahí nos terminamos de convencer.

Ese mismo mes pusimos a la venta el carro. Y en poco tiempo teníamos también una bandolera de anillas y un mei-tai. Así podíamos combinar según nos apetecía. Por cierto, hace unos meses aún nos hicimos con una Ergo.


Hoy nos declaramos unos convencidos de los portabebés. Han cambiado tanto nuestra vida (junto con la teta y la crianza con apego en general) que hemos cambiado de vida. Y ahora hemos abierto una tienda dedicada a los bebés con un enfoque muy particular: intentamos transmitir todo lo que hubiéramos necesitado para tener un inicio mejor. Y eso incluye, por supuesto, el “porteo”. Es nuestra sección preferida.

En fin, Olivia ha paseado, corrido, ha ido en bici, de compras, a cafés o restaurantes, en metro, bus, ha tomado teta, ha comido otras cosas, ha bebido, ha jugado, se ha echado unas siestas de campeonato, me ha acompañado a hacer todo tipo de cosas subida a uno u otro portabebé.

Ahora tiene ya 4 años. Y como aún le gusta ir en brazos de vez en cuando, ocasionalmente aún los utilizamos. Mi espalda ya no aguanta lo de antes, así que no creo que nos quede mucho… ¡¡Pero que nos quiten lo bailao!!


Escrito por Noelia, en redcanguro. Noelia es madre voluntaria de SINA.

sábado, 4 de junio de 2011

Trobada de lactancia de Xàtiva

El próximo domigo 26 de Junio a partir de las 11h se celebrará, en la Alameda Jaume I de Xàtiva, la  III Trobada de Lactància, organizada por el grupo Pit i Prou y su matrona, MªÁngeles.


Este año estaré allí con mis portabebés. Podréis encontrar bandoleras de anillas, fulares y mei-tais para que los adultos lleven a los niños, y para que los niños lleven a sus muñecos.

¡Nos vemos!

Podéis encontrar aquí más información sobre la I y la II Trobades:


lunes, 23 de mayo de 2011

Mini-meis: Mei-tais infantiles para llevar a los muñecos

A todos los niños les gusta imitar a sus papás. ¿Qué tal si esta vez son ellos los que portean... a sus muñecos!!

Os presento los mini-meis, mini-mei-tais, en dos tamaños: pequeño  (1 a 3 años) y mediano (4 a 7 años).
Realizados en tela de algodón, con bonitos estampados, son como un mei-tai grande pero sin el acolchado, para que resulten más ligeros y cómodos para tus hijos. El tamaño de las tiras permite el anudado como en un mei-tai de adulto, con el tamaño ideal para que porteen a sus muñecos y sigan realizando sus actividades favoritas.

A continuación os pongo unas fotos de algunos mini-meis ya terminados, y de las telas disponibles en este momento. ¡Elige con tus hijos la que más les guste y lo hacemos a su tamaño, pequeño o mediano!



Y su precio también es mini: sólo 17€. ¡Date prisa en encargar el tuyo!

martes, 19 de abril de 2011

Un regalo original



¿Alguna amiga tuya ha dado a luz o lo va a hacer próximamente? 
¿Celebras tu primer Día de la Madre? ¿O ya lo has celebrado otros años, y esta vez te apetece que te hagan un regalo diferente? 
¿Quieres hacerle un detalle a la cuidadora/ educadora infantil de tu hij@ por el fin de curso?



Un portabebés artesanal puede ser ese regalo original que marcará la diferencia, y hará que siempre se acuerden de tí.

Podemos enviarte tu bandolera de anillas, fular o mei-tai en paquete regalo a la dirección que nos digas.
Y si lo prefieres, bordamos el nombre del bebé, de la escuela infantil, o de la mamá.

Si quieres más información, mándanos tu consulta a lau.babywearing@yahoo.es


viernes, 25 de marzo de 2011

Otra famosa porteando... ¡en mochila no ergonómica!

Hace unos meses hablábamos de David Bisbal y Elena Tablada que porteaban a su bebé en una mochila no ergonómica, de las denominadas "colgonas".

Hoy he visto una portada de revista, con nuestros archifamosos Penélope Cruz y Javier Bardem, porteando a su bebé en otra de esas mochilas. Qué lástima que no se hayan informado mejor sobre el porteo antes de llevar de esta manera a su bebé:


En fin, será que en EEUU no se hacen talleres de porteo y no conocen los portabebés tradicionales...

lunes, 21 de febrero de 2011

Portear a los bebés

Esta entrada la ha escrito Concha (Amamadoula), y quiere compartirla con nosotros:



Portear a los bebés, a los niños, sin duda es algo beneficioso y cada persona ha de valorar cual es el mejor portabebés arreglo a sus necesidades, incluso a su situación física.  Creo que es importante también, acudir a talleres y espacios dónde se imparta una información veraz y cualificada. Por el bien de los bebés y por el de los adultos porteadores.  Allí nos informarán de todas las ventajas, las formas, y los modelos de portabebés.  Y de los inconvenientes, si los hubiera en situaciones concretas.
Desde el más remoto de los tiempos, las mujeres han llevado a sus retoños encima de ellas.  A esta forma de llevar a los hijos ahora se le llama PORTEO.  Pero es una tradición ancestral que  las mujeres de las cavernas ya realizaban.
A través del tiempo, cada cultura, cada civilización, ha adaptado según sus necesidades, su climatología y sus costumbres, la forma de llevar a sus niños al brazo, por lo que ha sido parte de su forma de vivir.
Mediante el porteo se ha permitido que las madres tuvieran sus manos libres para proseguir con su actividad, fuere la que fuere. Al mismo tiempo, el bebé, el niño ha podido ser alimentado al pecho de su madre sin que ella haya interrumpido sus actividades habituales.
Porque hemos de recordar que un bebé recién nacido, sólo tiene como referencia en su recién estrenada vida exterior, a su madre.  Porque es con ella con quien ha pasado casi diez lunas, es su corazón el que le ha servido de compañía, ha sido el calor de su cuerpo e incluso su olor lo que le ha acompañado durante todo este tiempo.  Y todo esto, lo que le ha dado la fuerza para nacer.  Por tanto, considero bárbaro dejar a un bebé apartado de su madre, en una cuna, solo y sin sus puntos de referencia a los que ha estado unido y es lo único que conoce.
Así, el portear a un bebé es lo que puede volver a ponerle en contacto con lo que va a cubrir sus necesidades básicas durante un tiempo: el calor, el alimento, el cariño… todo lo que su madre o su padre le brindan ininterrumpidamente al ser porteado.
Todo son ventajas a la hora de portear.  El bebé está mucho más tranquilo, se duerme cuando tiene sueño arropadito y seguro.  Demanda alimento que siempre tiene a mano y que es satisfecho al instante.  Los cólicos del lactante se mitigan considerablemente por la posición.  Se siente mecido por los movimientos suaves del portabebés. Pero la madre, o el padre, al portear sienten también esa especial conexión que se siente a través del hijo. Porque puede abrazarlo y besarlo de continuo sin que el niño sea molestado, porque siente la ternura que despierta un niño al ser abrazado… porque un bebé tranquilo, transmite una sensación de paz única.
Y es que los bebés porteados son mucho más tranquilos, duermen más y mejor, son bebés seguros.  Algo necesario para su posterior desarrollo durante la infancia y la edad adulta.
Desde hace unos años, y con el resurgir de una crianza más acorde a los dictados de la naturaleza, los portabebés han encontrado su espacio.  Así, se han comenzado a fabricar según los materiales  propios de cada cultura, con  las materias primas que más a mano se tiene.
Y creo que es importante que se entre en el mundo del porte teniendo en cuenta unos conocimientos mínimos, siempre de la mano de una persona experta.
Y a título personal, diría que portear es una opción que está muy bien si se puede hacer, pero que si por cualquier circunstancia no es factible, lo que los bebés y los niños necesitan, que es el calor, la presencia, los mimos… en definitiva el amor de sus padres, también lo perciben sin ser porteados siempre que los padres actúen desde su corazón y con consciencia.
No vale sentirse mal por algo que no podemos hacer. Aceptar la situación personal es lo primero para poder transmitir con el ejemplo lo que nuestros hijos necesitan.
                                                                                 
Con Amor.
                                                                                      Amamadoula.


Concha tiene 58 años. Es madre de 3 hijos, y abuela porteadora de 3 nietos. 
Doula por formación y vocación, presta sus servicios en el área de Valencia y provincia. 
Si te interesa, puedes contactar con ella en amamadoula@gmail.com.
El Blog de Amamadoula 

domingo, 16 de enero de 2011

Niños en brazos, ¿niños más felices?

http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2011/01/niños-en-brazos-niños-más-felices.html

Se ve en la calle, se habla en los foros sobre crianza, en páginas web... Y la asociación cumplirá tres años. Se llama Red Canguro y agrupa a madres y padres usuarios de mochilas portabebés. Sean fulares, mei tai, bandoleras, mochilas ergonómicas o pouch (lo de la foto, no voy a citar marcas, después del post del Maclaren todavía me escuece el trasero, ahí va el enlace). Gana adeptos la práctica de llevar a los críos en brazos. Por comodidad y por la convicción de que como, dice el lema de la Red Canguro, los bebés en brazos son bebés felices. ¿Más felices?


“Sí”, responde la presidenta de la asociación, Nohemí Hervada desde Canarias. Cada vez hay más evidencias científicas de que el contacto de los bebés con, sobre todo, sus madres fomenta el desarrollo físico y emocional. “Los niños ganan seguridad y cuanto más seguro está un niño más autónomo es. Aunque la sociedad occidental nos empuja a lo contrario, fomenta a la separación”, dice. “Mientras ancestralmente se han llevado a los niños en brazos, lo cual también permite dar teta en cualquier momento, aquí estamos criando mamíferos como reptiles: solos y boca arriba”, lamenta. Hervada recuerda que todas las culturas han llevado a los críos colgando, sea en el pecho, en la espalda o de lado, y que los humanos son los únicos mamíferos que pese al poco grado de madurez de sus crías al nacer no las llevan a cuestas. Tengo una amiga que ante este tipo de argumentos siempre apostilla que los humanos también somos el único mamífero que come paella. Pero esta es otra cuestión.

La red canguro nació de un grupo de madres usuarias de portabebés que compartían experiencias en el foro de una tienda. De la emancipación de esa tienda nació la idea de asociarse y el contacto con asociaciones de Francia, Bélgica, Reino Unido o Alemania. Allí, en Alemania incluso hay una escuela de porteo, vinculada al colegio de fisioterapeutas. En España son pocos socios, un centenar, pero el foro de la Red tiene casi 2.000 usuarios registrados y entregados a compartir, aprender a hacerlos en casa, intercambiar modelos y organizar cursos para los que se inician.

Licia Ronzulli, durante la votación en el pleno. | ReutersExplica Hervada que, como ocurre con la lactancia, los usuarios de portabebés muchas veces tienen que justificar su opción. Unas veces les acusan de malcriar: el clásico “si lo coges lo vas a acostumbrar”. Otras veces les ofrecen dinero para comprarse un cochecito. Hervada tiene buen carácter y no se agobia. Que cada uno haga lo que quiera. Le reconforta el apoyo de asociaciones de matronas y pediatras, y está convencida de que las mochilas (o cualquier tela siempre que respete la postura fisiológica, con las piernas del niño a mayor altura que su trasero) “alimentan el apego y el vínculo y permiten hacerlo casi todo”. “Por suerte ahora la ciencia nos apoya y ha demostrado la importancia del tacto”, añade.

La asociación acaba de entregar sus premios anuales. El Naranja, mamá canguro del año, a la eurodiputada italiana Licia Ronzulli, que acudió a votar a la eurocámara con su pequeña recién nacida en un fular elástico. El premio Limón, diseño o uso incorrecto de los portabebés se lo llevó Gucci, “por la fabricación de mochilas fisiológicamente no respetuosas”. La mochila en cuestión la había lucido la mujer del cantante David Bisbal, Elena Tablada, con su pequeña Ella.



La dirección de Red Canguro es http://redcanguro.wordpress.com/


viernes, 3 de septiembre de 2010

Vuestras fotos porteando

Muchas de vosotras me habéis contado lo a gusto que paseáis a los hij@s, sobrin@s, niet@s en vuestros portabebés.
Así que aquí abro esta entrada para publicar las fotos que me mandéis, y veamos lo bien que váis.
¿Te animas a que compartamos la tuya?




Empezamos por Inés, que dice "Aquí me tienes con la bando en pleno Carrefour. ¡Esto ha sido todo un éxito! La hemos llevado por la Puerta del Sol, de compras, en el metro... nadie se da cuenta de que estás dando el pecho y el niño va divinamente y fresquito!"






Y aquí tenemos a Lorena y a Maia paseando por Vigo. ¡Qué bueno es poder estar tan cerquita de mamá para que te tape con su paraguas, verdad?!







Esther portea a Adrián desde el primer día, con esta bandolera tan chula que le regaló su tía

Añadimos hoy la foto de Pilar y Aitor, que también estaba mamando muy a gustito en la feria medieval