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miércoles, 13 de noviembre de 2013

23 y 24 de Noviembre- Mercado de artesanía L'Eliana


Por segundo año, el espacio-café Mamushka L'Eliana ( c/Valencia,29- L'Eliana) organiza un mercadillo de artesanía, en el que podrás encontrar esos detalles especiales que buscas para regalar y, por primera vez, nuestros portabebés artesanos, cambiadores, baberos, y mini portabebés de juguete.
Además, podrás disfrutar de un agradable tentempié mientras tus hijos juegan en su fabuloso patio.
Así que si te animas a venir, podrás encontrarnos allí sábado y domingo 23 y 24 de noviembre :



miércoles, 21 de septiembre de 2011

La importancia de la fase en brazos

noviembre 17, 2009 por elblogdesina

Todo llevó cinco expediciones, con grandes intervalos de tiempo entre ellas para reflexionar. Durante esos dos años y medio que pasé en la Jungla de Sudamérica junto a indios de la Edad de Piedra, pude darme perfecta cuenta de que nuestra naturaleza humana no tiene mucho que ver con lo que nos han hecho creer.

Los bebés de la tribu Yequana, lejos de necesitar un clima de paz y tranquilidad para dormir, eran capaces de echar una cabezadita tranquilamente en el momento preciso en que se encontraban cansados, o cuando los hombres, mujeres o niños que los cargaban bailaban, corrían, caminaban, gritaban o remaban en sus canoas.

Los chiquillos se pasaban todo el día jugando juntos sin que se montara ninguna trifulca. Ni siquiera discutían y obedecían a sus mayores al instante mostrando una voluntad plena.

Aparentemente, la idea de castigar a un niño nunca se le habría ocurrido a este pueblo. Tampoco su conducta mostraba nada que pudiera verdaderamente ser catalogado como permisividad. Ni un solo niño habría soñado con incomodar, interrumpir o que un adulto tuviera que esperar por ellos. A los cuatro años, los niños ya contribuían más con la fuerza del trabajo dentro de su propia familia de lo que sus cuidados suponían a los otros.

Cuando los bebés estaban en brazos, rara vez lloraban; nunca gritaban y, lo que es más fascinante, no agitaban las manos ni pataleaban ni movían la cabeza; tampoco arqueaban la espalda ni retorcían los pies o las manos, tal y como vemos con frecuencia en nuestros niños. Se mantenían tranquilamente sentados sobre los hombros o bien se quedaban traspuestos sobre la cadera de alguien, lo cual desconfirma el mito de que los bebés tienen que ir flexionados para “hacer ejercicio”.

Tampoco echaban buches, a no ser que estuvieran realmente enfermos, y no tenían cólicos.

Cuando durante los primeros meses les atraía algo, se arrastraban por el suelo, andaban a gatas y luego caminaban sin esperar a que alguien viniera a por ellos, sino que ellos mismos iban hacia sus madres o cuidadores buscando la confianza necesaria antes de retomar sus actividades exploratorias. Sin lo que conocemos como supervisión, incluso los más pequeños rara vez resultaban heridos de alguna manera.

¿Acaso su “naturaleza humana” es diferente a la nuestra? Hay quien puede imaginar que así es. Ahora bien, existe una especie humana. Entonces, ¿Podemos aprender NOSOTROS del ejemplo Yequana?


Nuestras expectativas innatas

Vamos a intentar entender en su totalidad el poder formativo de lo que yo denomino “fase en brazos”, que empieza con el nacimiento y concluye con el comienzo voluntario del gateo, que es cuando el bebé puede marcharse y volver desde y hacia las rodillas de la persona encargada de su cuidado. Esto consiste, simplemente, en que el bebé disfrute de 24 horas al día de contacto físico con un adulto o con otro niño.

En principio, todo consistía en una mera observación de esta experiencia de estar en brazos, y pude comprobar que tenía un efecto impresionante sobre la salud de los bebés y que no suponía ningún “problema” [estar todo el tiempo en brazos].

Presentaban un tono muscular suave y sus cuerpos se adaptaban convenientemente a cualquier tipo de posición que requiriera la propia dinámica del cuerpo que lo iba cargando… Incluso hubo quien colgaba a los bebés a su espalda mientras los agarraba por las muñecas. Como contraposición a esto que les cuento, tenemos la INCOMODIDAD de los bebés a los que se les tumba sobre un “cómodo” moisés o cochecito mientras le pasan la manita suavemente por encima mientras se retuercen y lloran por ese cuerpo vivo que es, por derecho natural, el lugar adecuado para estar.

¿Por qué esta incompetencia en nuestra sociedad? Desde la infancia se nos enseña a no creer en nuestro conocimiento instintivo. Se nos dice que los padres y los profesores lo saben todo mejor y, entonces, cuando nuestros sentimientos no coinciden con sus ideas, es que estamos equivocados. Viviendo condicionados para descreer o desconfiar completamente de nuestros sentimientos, nos dejamos convencer fácilmente para no respetar a ese bebé cuyo llanto nos dice claramente “¡cógeme!”, “¡déjame dormir contigo!”, “¡no me abandones!”.

Estos sentimientos, que constituyen claramente nuestra respuesta natural, son regidos entonces por una ley superior en rango que se encuentra a la par de la moda y dictada por los “expertos” en el cuidado del bebé. Esta pérdida de fe en nuestra experiencia innata nos deja en manos de este u otro libro, como consecuencia de cada sucesivo esfuerzo errado de sobrepasar a la naturaleza.

Ahora es fundamental preguntarse quiénes son los verdaderos expertos, contando con que el segundo gran experto en el cuidado del bebé se encuentra dentro de nosotros. Esto es tan cierto como que reside igualmente dentro de cada especie superviviente que, por definición, ya sabe cómo cuidar de su prole.

El mayor experto de todos es, por supuesto, el bebé… programado durante millones de años de evolución para señalar, por medio de la voz y la acción, cuándo la atención que le proporcionan es incorrecta. La evolución es un proceso de refinamiento que ha construido nuestro comportamiento innato con una precisión exquisita. Esa señal que emite el bebé, la comprensión de esa señal por parte de su gente, el poderoso impulso que los lleva a obedecerla… todo ello es parte integral de las características de nuestra especie.

El presuntuoso intelecto se ha demostrado a sí mismo que se encuentra equipado para descubrir los requisitos auténticos de los bebés humanos. A menudo surge la siguiente cuestión: ¿Debería coger al bebé cuando llora, o primero lo dejo llorar un poco? ¿O debería dejarlo llorar y llorar para no mimarlo y que se convierta en un tirano? -palabrita del Dr. Spock.

No habría ningún bebé que estuviera de acuerdo con NINGUNA de esta serie de imposiciones. De modo inequívoco y unánimemente, nos hacen saber que ¡NO SE LES DEBE DEJAR SOLOS NUNCA!. Dado que esta opción no ha sido fomentada en la civilización occidental contemporánea, la relación existente entre el progenitor y el niño ha permanecido firmemente en conflicto.

El juego ha consistido en cómo hacer que el bebé se quede dormido solito en la cuna, sin tener en cuenta si el bebé llora o no. A pesar de que algunos libros de Tine Thevenin como “La Cama de la Familia” se han adentrado en parte por la vía para abrir el tema de los niños que duermen con sus padres, la base fundamental no se ha tocado con claridad: ACTUAR CONTRA NUESTRA NATURALEZA COMO ESPECIE ES PERDER EL BIENESTAR.

Una vez hayamos entendido y aceptado el principio de respetar nuestras expectativas innatas, seremos capaces de descubrir con precisión cuáles son estas expectativas que surgen… En otras palabras: lo que la evolución se ha encargado de adaptar para nuestra experiencia.

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El papel formativo de la “fase en brazos”

¿Cómo llegué a concebir la “fase en brazos” como elemento tan crucial para el desarrollo personal? Primeramente, viendo a este pueblo tan feliz y relajado que habita las selvas de América del Sur arrastrando con sus bebés por todos lados. Nunca los soltaban. Poco a poco fui dando con la conexión existente entre este simple hecho y la calidad de vida de la que disfrutaban por completo. Con mis observaciones, un poco más adelante llegué a algunas conclusiones acerca del “cómo” y “por qué” de este constante contacto y sus repercusiones esenciales para la etapa inmediatamente posterior al nacimiento relacionado con el desarrollo humano.

-Primera función: Parece que la persona que lleva al bebé – que normalmente es la madre durante los primeros meses y luego algún/a niño/a de entre 8 y 12 años- está construyendo un propósito fundacional que va a resultar útil en posteriores experiencias. El bebé participa de manera pasiva en las actividades de la persona que lo carga: correr, caminar, reír, hablar, cantar, trabajar y jugar. El tipo de actividad, el ritmo al que se produce, las inflexiones de la lengua utilizada, la variedad de señales observadas, los cambios de luz del día y la noche, los cambios de temperatura, la humedad, la sequedad, los sonidos de su familia, la vida tribal… Todos estos elementos constituyen la base de su participación de modo activo en su entorno, hecho éste que va a comenzar a los seis u ocho meses, cuando comienza a arrastrarse, luego a gatear y más tarde a caminar.

Sucede que, cuando, por otra parte, un bebé se ha pasado la mayor parte de este tiempo echado en la cuna con la mirada apuntando a la pared de enfrente o mirando al interior del cochecito en el que lo llevan o dirigiendo la mirada constantemente hacia el cielo… se habrá perdido, entonces, la mayor parte de esta esencial experiencia.

Dado que existe esta necesidad del niño por disfrutar de este tipo de experiencia prematura, se requiere que aloje en su ser esta visión panorámica de la vida en la que va a entrar. También es importante que los cuidadores no se limiten simplemente a sentarse y echar un ojo, ni que se pongan a preguntarse qué necesitará el niño, sino más bien tener una vida activa ellos mismos. De manera ocasional, uno no puede resistirse a darle un fuerte achuchón repleto de besitos pero, ahora bien, cuando se programa al bebé para que esté observando tu agitada vida, se siente confuso y frustrado cuando inviertes tu tiempo en observarlo a él. Un bebé que se encuentra en el meollo del aprendizaje de lo que es la vida tal y como las vives tú se siente confuso; es como si lo que quisieras fuera que el bebé finalmente fuera quien dirigiera tu propia vida.

-Segunda función: la segunda función esencial que cumple la “fase en brazos” parece haberse escapado del raciocinio de todos (incluida yo hasta mediados de los años 60). Consiste en proporcionar a los bebés un medio que les facilite descargar el exceso de energía que tienen en sus cuerpos hasta el momento en que puedan hacerlo por ellos mismos. Durante los meses previos al momento en el que los bebés son capaces de levantarse por sí mismos, acumulan energía de la absorción de los alimentos y el sol. En consecuencia, el bebé requiere un contacto constante con el campo energético de una persona activa que pueda igualmente descargar el exceso de su energía. Así se puede explicar la razón por la que los bebés de los Yequana vivían en ese estado de relajación, no mostraban síntomas de agarrotamiento, no pataleaban ni arqueaban o flexionaban sus músculos para liberar esa incomodidad que supone tal acumulación de energía.

Si queremos facilitar una experiencia “en brazos” óptima, debemos ser capaces de descargar de manera eficiente nuestro propio campo energético. Se puede calmar rápidamente a un bebé irritado si corremos con él o saltamos, bailamos, o bien realizando cualquier cosa que reduzca nuestros propios niveles energéticos a un nivel que resulte cómodo para nuestra actividad. Cuando de repente un padre o una madre tienen que salir a comprar algo no van a tener que volver a decir nunca más “¡Venga, coge tú al bebé que voy a bajar a comprar!”, sino que igual que baja corriendo, se lleva al bebé aprovechando la situación y le da una vuelta por ahí. ¡Cuanta más acción, mejor, para que la fluya la energía!

Tanto los bebés como los adultos sufren tensiones cuando se impide la circulación de la energía por los músculos. Un bebé que parece estar lleno de energía por descargar sólo está buscando acción. A veces incita a quien le cuida con pequeñas llamadas de atención, a la vez que intenta descargar su incomodidad arqueándose, flexionando su cuerpo, etc. Darle una vueltita por la habitación o ponerlo en brazos de alguien que haya estando haciendo ejercicio poco antes… Con ello, el campo energético de un bebé se va a beneficiar de esos momentos que comparte con un adulto que está en proceso de descarga.

Los bebés no son cositas frágiles que manejemos con guantes de terciopelo. De hecho, cuando un bebé recibe este tipo de tratamiento “frágil” en esta etapa formativa, puede llegar a convencerse de que es frágil, con lo que puede llegar fácilmente a perder la confianza en su propio cuerpo. Entonces, ¿qué es lo que conseguimos? De manera Inconsciente vamos a perjudicar a nuestra descendencia.

Como padres, ustedes son capaces de adquirir el conocimiento suficiente como para comprender la “fase en brazos” con la circulación y fluidez de la energía. Van a descubrir muchas maneras de ayudar a sus bebés a mantener un tono muscular suave característico de nuestro ancestral bienestar. Al mismo tiempo, vamos a transmitirles la calma y la comodidad que necesita un bebé para sentirse en casa como en su propia piel, a la vez que se sienta bien recibido en el mundo en que vivimos.


Jean Liedloff

Extraído de la obra El concepto del continuum

lunes, 8 de agosto de 2011

Taller de verano

En el mes de agosto muchas estamos de vacaciones, fuera de casa, nos conectamos menos a internet... pero aprovechamos para salir a pasear, al monte o a jugar más con nuestros hijos... y seguimos utilizando nuestros portabebés.


Por eso os propongo hacer un taller estival en ALBORACHE, a sólo 30 min de Valencia.


La cita será el próximo 
jueves 18 de agosto, a las 18h, 


en la Avenida de Valencia nº19 de Alborache. ¡Os espero!









martes, 19 de abril de 2011

Un regalo original



¿Alguna amiga tuya ha dado a luz o lo va a hacer próximamente? 
¿Celebras tu primer Día de la Madre? ¿O ya lo has celebrado otros años, y esta vez te apetece que te hagan un regalo diferente? 
¿Quieres hacerle un detalle a la cuidadora/ educadora infantil de tu hij@ por el fin de curso?



Un portabebés artesanal puede ser ese regalo original que marcará la diferencia, y hará que siempre se acuerden de tí.

Podemos enviarte tu bandolera de anillas, fular o mei-tai en paquete regalo a la dirección que nos digas.
Y si lo prefieres, bordamos el nombre del bebé, de la escuela infantil, o de la mamá.

Si quieres más información, mándanos tu consulta a lau.babywearing@yahoo.es


martes, 14 de septiembre de 2010

Comparación entre mochilas tradicionales y portabebés ergonómicos


Comparación entre mochilas convencionales y portabebés ergonómicosPublicado el 7 Septiembre, 2008 por bebesyespecias



En las mochilas convencionales la
 posición no es ergonómica para el
bebé ni para el portador
 Actualmente muchas conocidas marcas de puericultura ofrecen al público portabebés, como mochilas “de nueva generación” (BabyBjörn, Chicco, Bebé Confort, Jané, Graco…). Las principales diferencias entre éstos y los portabebés tradicionales o ergonómicos descritos en estas páginas son las posturas adoptadas por el bebé o niño en ellos. Si nos fijamos en un bebé que vaya en alguna de estas mochilas comerciales, podremos constatar que la postura de la cadera no es correcta. Habitualmente observamos que las piernas del niño van estiradas con respecto al resto del cuerpo, no dobladas estilo “ranita” (postura que favorece el desarrollo de la articulación de las caderas). Al llevar las piernitas estiradas, el peso del bebé recae sobre la zona genital en vez de sobre su culito, y la espalda adquiere una postura no fisiológica.



 La postura “en ranita” consiste en llevar al bebé o niño con las piernas abiertas alrededor de 45º con respecto al eje corporal (90º de apertura total entre las piernas), y las caderas flexionadas de manera que las rodillas queden a una altura ligeramente superior que las nalgas. Esto garantiza que la cabeza del fémur quede perfectamente encajada dentro del acetábulo de la cadera y es la posición fisiológica, la postura óptima de porteo, que previene problemas posteriores de esta articulación. Esta técnica de porteo incluso ayuda a solucionar los casos de displasia leves.

Una buena manera de saber si un bebe está bien colocado, es que (o en un buen portabebe) los pies se ven del otro lado.. en posición ventral se ven por detrás y en la espalda se ven por delante.


Ejemplo de mochila convencional:
las piernas del bebé no quedan
 correctamente posicionadas, el
 peso del bebé recae únicamente
sobre su zona genital



Existen también bandoleras “de nueva generación” que podemos encontrar fácilmente en el mercado, en los que se puede colocar al bebé en posición cuna o sentadito, como en una bandolera de anillas o un pouch. En estas bandoleras, aunque la posición correcta del bebé se puede conseguir, el ajuste no es del todo correcto y el bebé puede quedar demasiado bajo, aparte de resultar más incómodas para el porteador.

Además de esto, en las fotografías promocionales de este tipo de mochilas más comerciales suele aparecer el niño mirando hacia delante. Esta postura está totalmente contraindicada. Los motivos son que obliga a curvar la espalda del bebé en sentido contrario al fisiológico y que lo deja expuesto a infinidad de estímulos directos, sin posibilidad de refugio, ya que no puede girarse. Además ocasiona incomodidad para el portador, ya que el bebé tiende por la forma de su columna a separar su cuerpo de quien lo lleva lo que desplaza el eje de gravedad de este último, obligándole a modificar su postura correcta con las consiguientes molestias de hombros y espalda y sobrecarga del suelo pélvico.

Las únicas “ventajas” que encontramos a este tipo de portabebés más convencionales es la facilidad para encontrarlos en cualquier tienda de puericultura. Las casas dedicadas a los productos para niños han buscado responder a una demanda de mercado, pero en nuestra opinión sin centrarse mucho en los aspectos más importantes (ergonomía para el bebé y quien lo lleva). Por otro lado, estas mochilas y bandoleras generalmente pueden ser usadas poco tiempo, ya que enseguida se hacen incómodas para el portador. En resumen, podría decirse que, a pesar de presentar modernos y atractivos diseños, aún les faltan muchos aspectos por mejorar, que los portabebés tradicionales ya traían “de serie”.

Posición correcta en un portabebés:
curva de la espalda en “C”, piernas
en “M”, rodillas más altas que el culete

Posición incorrecta en un portabebés:
bebé mirando hacia adelante, piernas
colgando forzando las caderas, espalda
 recta, bebé demasiado bajo

Acerca de Red Canguro:La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://www.redcanguro.org/


Extraído y adaptado de: Guía para elegir un portabebé by Red Canguro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¡Bienvenid@s!

Bienvenid@ a este blog de portabebés.
Son muchos los sitios que encontraréis en la red sobre el porteo de
l@s niñ@s y sus beneficios.
¿Qué hace, pues, que éste sea diferente?
Pues su origen, y su por qué.

Descubrí hace 3 años las bandoleras de anillas, y hace un año los fulares. Y cosí para algunas conocidas. Y un día, hablando con amigas, me preguntaron: Oye, tú que llevas siempre a los niños en un pañuelo, ¿por qué no te dedicas a ésto y así te sacas algún dinerillo extra?

Y así fui rumiando la idea, hasta que un día compré cuatro telas y unos pares de anillas. Un poco de hilo a juego me hará falta. Y también un nombre y un logo. Y unas etiquetas. Y, por supuesto, un sitio en la red para darme a conocer.

La peculiaridad de mis portabebés es que son 100% artesanales, yo compro las telas, las corto, las coso, las plancho... Sólo obtengo 3 ó 4 portabebés de cada una de las telas,que son diferentes cada día que compro, así que vuestro portabebés será muy original.


Acostar a los niños y ponerme a cortar telas, a hacer dobladillos, coser y publicar fotos en este blog para dar a conocer los últimos modelos. Esa va a ser mi rutina de las noches. Espero que la compartáis conmigo.